La campaña cerealista 2025/2026 arranca con un fuerte ajuste productivo en toda España. Las últimas estimaciones confirman un recorte del 39,6% a nivel nacional, mientras que Andalucía reduce su cosecha en más de un 24%, en un contexto marcado por la climatología adversa, problemas agronómicos y una rentabilidad cada vez más comprometida.
Los nuevos datos sitúan la producción nacional de cereales de invierno en 15,22 millones de toneladas, frente a los 25,18 millones de la campaña anterior, lo que supone la pérdida de cerca de 10 millones de toneladas en un solo año.
Se trata de un ajuste generalizado que afecta a prácticamente todas las comunidades autónomas, con descensos muy acusados en las principales zonas productoras:
• Castilla y León: 4,6 millones de toneladas (-43,35%)
• Aragón: 2,8 millones (-28,93%)
• Castilla-La Mancha: 3,5 millones (-20,27%)
• Cataluña: 949.000 toneladas (-52,31%)
La intensidad de las caídas confirma que las expectativas iniciales no solo no se han cumplido, sino que han derivado en una de las campañas más flojas de los últimos años.
Andalucía: peor de lo esperado y caída del 24%
En Andalucía, la producción prevista se reduce hasta 1,23 millones de toneladas, frente a los 1,62 millones de 2025, lo que supone una caída del 24,07%.
El retroceso es más acusado de lo estimado inicialmente y pone de relieve el impacto real de una campaña que, pese a arrancar con buenas lluvias, ha terminado condicionada por una gestión agronómica muy limitada.
Las precipitaciones persistentes durante el invierno y la primavera impidieron realizar en tiempo adecuado labores esenciales como los abonados de cobertera y los tratamientos fitosanitarios.
Como consecuencia:
• Mayor presión de enfermedades fúngicas
• Incremento de malas hierbas
• Pérdida de eficacia en la nutrición del cultivo
Todo ello ha penalizado directamente los rendimientos finales.
Costes altos y precios que no responden
A este desplome productivo se suma un factor que agrava la situación: los costes de producción continúan en niveles elevados, mientras que el mercado no compensa ese incremento.
El resultado es una campaña con márgenes extremadamente ajustados, que en muchos casos se sitúan en niveles críticos, comprometiendo la viabilidad de las explotaciones cerealistas.

Dos Españas agronómicas, mismo resultado: menos cereal
La campaña vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del cereal ante una climatología extrema y desigual:
• Sur y zonas húmedas (como Andalucía): exceso de lluvias → problemas de manejo y sanidad vegetal.
• Interior peninsular: sequía primaveral y calor en mayo → maduración acelerada y menor llenado de grano.
Dos situaciones opuestas que han desembocado en el mismo resultado: una fuerte reducción del potencial productivo.
Arranque de cosecha con máxima incertidumbre
Con la recolección iniciándose en estos días, el sector encara la cosecha con preocupación. En Andalucía un descenso relevante refleja las dificultades reales de esta campaña.
La combinación de menor producción, problemas agronómicos y falta de rentabilidad refuerza la necesidad de medidas que garanticen el futuro del cereal en España y en Andalucía.




